La Via Francigena se inicia en el Paso de S. Bernardo (Alpes) y finaliza en Roma, pasando por Pavia, Parma, Sarzana, San Miniato, San Quirico y Bolsena con 8 posibles puntos de inicio, caminando unos 22 kms./día en 5-7 horas. |
País: , IT
Región: de los Alpes a Roma
Provincia: Alpes, Aosta, Emilia-Romana, Toscana, Lazio
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La Via Francigena se puede hacer a pie en la modalidad de autoguiada (salidas diarias durante todo el año, mínimo 2 personas, 1 semana) o en grupos internacionales guiados (entre 10 y 20 personas, consultar fechas 2010). En ambos casos, el equipaje principal es transportado diariamente entre alojamientos, la reserva de los cuales corre a cargo de la organización y se entrega credencial del peregrino que será sellada en cada uno de los alojamientos donde se pernocte.
En la Edad Media, un gran número de personas que deseaban visitar los lugares santos de Europa, empezaron a viajar: desde altos clérigos hasta pobres monjes, pasando por ricos nobles o simples creyentes del pueblo.
Como el flujo de peregrinos se incrementaba enormemente, Europa se cubrió de una amplia red de caminos que conducían a los 3 principales destinos: Santiago de Compostela (para visitar la tumba del apóstol Santiago), Roma (martirio de S. Pedro y S. Pablo) y Jerusalén (Tierra Santa).
A lo largo de estas rutas, se construyeron muchas abadías y monasterios, así como hospitales y albergues para dar cobijo a los peregrinos y satisfacer sus necesidades. Los emblemas de los peregrinos eran: una concha para Santiago, una cruz para Jerusalén y una llave para Roma.
A finales del s. X, el Arzobispo de Canterbury, Sigerico, viajó a Roma para ser consagrado por el Papa y recibir el “pallium” (una estola con una cruz que indicaba su investidura). Durante el viaje de regreso, tomó notas del itinerario que siguió y las paradas que hizo (manuscrito original conservado en el British Museum de Londres).
Ya en el s. XX, en el año 1985, el arquitecto de carreteras italiano Giovanni Caselli, volvió a trazar el itinerario realizado por el Arzobispo Sigerico en etapas diarias de unos cuantos quilómetros, que son la base del actual recorrido.
La Vía Francígena es la ruta que en la Edad Media conducía a los peregrinos, comerciantes y banqueros desde el norte de Europa hasta Roma; el camino empieza en Canterbury, centro desde el cual se difundió la cristiandad y desde donde peregrinos y viajeros iniciaban su itinerario recorriendo las sendas redescubiertas y que en aquellos tiempos se convirtieron en una red de carreteras usada por viandantes de numerosas naciones y lenguas. Año tras año aumenta el flujo de peregrinos, permitiéndoles revivir espléndidas sensaciones y explorar una tierra llena de colinas, iglesias románicas, aldeas medievales y fortificaciones, ideales para todos aquellos entusiastas de la naturaleza y de las tradiciones del pasado.
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