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Ruta facilitada por:
PROYECTO DE COOPERACIÓN @CERCA
Dirección: Cl del Pozo
Ciudad: Yunquera
Código Postal:
29410
Provincia Málaga, Sevilla, Granada, Córdiba, Jaén, Almeria,
País: ES
Teléfono:
Web: http://www.andarural.es/portal/
Mail info.andarural@andarural.es
A través de esta Web los viajeros podrán conocer en profundidad estas 25 comarcas rurales andaluzas, pudiendo planificar su recorrido previo diseño por el usuario o utilizando cualquiera de los trayectos diseñados desde el portal. El usuario se podrá descargar los distintos contenidos en un dispositivo portátil, PDA, teléfono móvil o reproductor de mp3 o en un navegador habitual Tomtom, Garmin, etc., o bien imprimir el trayecto a modo de folleto.

Una vez en el terreno, a través del GPS, el usuario podrá estar perfectamente orientado e informado en cualquier momento de la ruta, y activar las descargas seleccionadas.
   



Zona: Sierra de las Nieves
Yunquera - Los Sauces
Recorrido lineal de 8,7 Km que utiliza los senderos de uso público del parque natural Sierra de las Nieves: Yunquera Los Sauces, en su totalidad, y una parte del sendero Barranco del Arca. Además, la segunda parte de la ruta coincide a su vez con el tramo Cueva del Agua Los Sauces, del GR-243 Sierra de las Nieves, señalizado con balizas de color blanco y rojo.
País: , ES
Región: Andalucía
Provincia: Málaga
Duración: 3,5 horas (ida)
Dificultad:  Media
Medio: Media Montaña
Tipo: Media montaña
Señalización: GR-243 , señalizado con balizas de color blanco y
Nada más iniciar el recorrido, podemos gozar de un paisaje agrario de indudable tipología mediterránea, donde se suceden los cultivos en un mosaico vegetal de contrastada belleza.

Dado el carácter montañoso del terreno, los desniveles se solventaron con la construcción de bancales y acequias, un curioso sistema productivo heredado de la época de al-Ándalus. En ellos hallamos algunas suertes de viñas, pertenecientes a pequeños propietarios que transforman la uva en unos afamados mostos. La vid, que fue el recurso más importante de las montañas malagueñas, sufrió a finales del siglo XIX la terrible enfermedad de la filoxera, lo que provocó una grave crisis económica en toda la zona; por el contrario y como dato positivo, el posterior abandono de las tierras, unido al fenómeno de la emigración entre los años 50 y 70 del pasado siglo a los polos industriales del norte de España, provocó la recuperación de la vegetación autóctona; como ejemplo cabe citar al pinsapo, un abeto endémico de la Sierra de las Nieves que ahora se extiende por parcelas que antaño fueron viñedos y campos cerealísticos. Junto a las vides, proliferan los olivos y los almendros.

Desde el mirador del castañar reconocerás en las lomas más cercanas un vetusto árbol introducido por los romanos desde las tierras de oriente; se trata de el castaño, raro en estas latitudes, tanto, que en Andalucía sólo se cultiva en la Serranía de Ronda, Sierra Nevada, en algunos enclaves de Sierra Morena y en la Sierra de las Nieves. La presencia de esta fagácea nos aporta varias lecturas sobre el clima de este enclave, pues para desarrollarse necesita precipitaciones superiores a los 900 litros por metro cuadrado y temperaturas suaves, con escasez de heladas.

La gran masa boscosa de pinos que estamos atravesando debe su presencia a un ambicioso proyecto de regulación hidrológica efectuada por el Estado en el año 1936. Desgraciadamente, la Guerra Civil impidió llevar a cabo todas las actuaciones previstas, que finalmente culminaron a mediados del siglo pasado. Entre las principales obras infraestructurales figuran la red de cortafuegos, las correcciones hidrológicas en los barrancos, la construcción de algunas casetas forestales y la creación de una extensa red de senderos que ahora disfrutamos los usuarios del parque natural. Las especies arbóreas más utilizadas en las repoblaciones fueron el pino carrasco (Pinus halepensis), el pino negral (Pinus pinaster), la encina (Quercus rotundifolia), el pinsapo (Abies pinsapo) y el cedro (Cedrus atlantica.

El topónimo Blanquilla está muy extendido en la geografía malagueña, también en la Sierra de las Nieves, ya que dos sierras de la Reserva de la Biosfera se denominan con ese adjetivo. Sin duda, el nombre hace alusión al clásico color blanco que le imprime a estas sierras la roca caliza. A veces, dependiendo del lugar donde preguntes, se conoce a una misma sierra con un nombre u otro, en el caso que nos ocupa, también se la cita como Cabrilla, cuyo origen hay que buscarlo en una deformación de su significado original que alude a una covacha que brilla a la puesta del sol, de hay la que brilla o Cabrilla. Según los más viejos del lugar, el reflejo marcaba el fin de la jornada laboral de los campesinos que segaban los campos de trigo que rodeaban a esta montaña.

Según cuenta la leyenda, un joven de la aldea de Jorox, perteneciente a una familia adinerada, abandonó la opulencia y comodidad que la vida le brindaba para vivir en la pobreza, con castidad y permanente rezo, en un apartado y abrupto rincón de la Sierra de las Nieves. Al pasar los años, se acercó al pueblo de Yunquera y le comunicó al cura el deseo manifiesto de la Virgen María de construir en el lugar una capilla para su culto. En el año 1545 se levantó la ermita donde se veneraría a la Virgen de las Nieves, en cuyos alrededores se instalaron algunos ermitaños. En el año 1587, el obispo de Málaga García de Haro encomendó a los Carmelitas Descalzos la constitución del Santo Desierto de Nuestra Señora de las Nieves, así en el año 1599 se acaba la iglesia y en 1604 el convento. En el año 1853 acaba la vida monástica con la aplicación de la ley desamortizadora de Mendizábal y la finca pasa a manos privadas. Las campañas de la iglesia se conservan en la parroquia de El Burgo. Toda la zona ha quedado impregnada de topónimos relacionados con el convento, tales como el Filar de los Ermitaños o el barranco, cueva y tajo del Monje.

Seguidamente llegaremos a un mirador natural a los principales bosques del parque natural Sierra de las Nieves. Como se puede comprobar, los pisos vegetativos están perfectamente delimitados, ocupando los olivares y campos de cultivo los enclaves más bajos, sobre estos proliferan las encinas y los pinares, y ocupando las zonas más elevadas aparece el pinsapo, el abeto endémico de Andalucía, que sólo crece de manera natural en tres enclaves, que son el parque natural Sierra de Grazalema, el paraje natural Los Reales de Sierra Bermeja y el espacio protegido donde nos encontramos. Desde siempre, todos los bosques de pinsapos se han conocido por su nombre, desde aquí contemplamos el pinsapar de Cubero y el de la Chaparrera, el primero es uno de los más grandes del parque natural, aunque su extensión se redujo debido a un incendio en los años 70 del pasado siglo. Ahora, otras amenazas se ciernen sobre el pinsapo, como son las plagas de algunos insectos llamados genéricamente como perforadores, estos aprovechan la debilidad del árbol, sobre todo en épocas de sequía y causan numerosas bajas en la masa. Sin duda, el cambio climático, el calentamiento de la tierra y la afección de la lluvia ácida proveniente los polos químicos ubicados en el Campo de Gibraltar, se suman a los enemigos potenciales del pinsapo.

De las numerosas manifestaciones propias de los terrenos sedimentarios, compuestos de materiales como las calizas y dolomías, destacan los lapiaces, las dolinas y especialmente las simas y cuevas, como la de la Paloma, situada en el cerro del mismo nombre y que debe su origen a varios factores como la meteorización, en la que influyen los agentes atmosféricos, o la karstificación, que es un proceso de erosión de la roca cuando se conjugan el agua y el dióxido de carbono. Por el topónimo se desprende que dicha oquedad es lugar frecuentado por palomas bravías y tórtolas. Estas cuevas, muy numerosas en el entorno, sin tener mucho desarrollo, ni profundidad, juegan un importante papel como refugio para animales y para algunas de las mas interesantes plantas rupícolas del parque natural Sierra de las Nieves. En algunos casos se han utilizado como refugio de pastores o como apriscos para el ganado, ya que la luz natural es perceptible en todo momento. Las menos, fueron el hábitat del hombre primitivo, entre ellas destacan la cueva de la Tinaja y la cueva de los Caidones. También es el hábitat ideal para algunas especies de murciélagos.

Tras pasar el mirador de las Palomas, nos adentramos en el puerto de Huarte, el cual nos asoma a la cañada de la Encina, conocida antiguamente como barranco del Infierno o cañada de las Minas, esta última denominación hace alusión a las cercanas minas de San Eulogio. Un sin fin de picos y cortados jalonan a la cañada, destacando por su margen izquierdo el impresionante tajo de Alberca, donde hasta fechas recientes anidó el alimoche y el cerro de las Camaretas, topónimo que alude a unos arcos de piedras o pequeñas cámaras, que dejan pasar la luz. En el margen contrario se desarrolla una línea montañosa que surgen en el cercano peñón de Ronda, se eleva en su zona intermedia en el pico del Jarro y después continua por unas crestas ruiniformes que reciben el sonoro nombre de filar de los Ermitaños. La presencia masiva de una especie de lavanda, conocida aquí como alhucema o almoradux, ha dado nombre al cerro del Alhucemar, recientemente incorporado al parque natural y perteneciente a los montes públicos de El Burgo. En el centro de la cañada y a media ladera destaca el rancho de Huarte, una curiosa casa que tiene como tejado a un enorme bloque de piedra desprendido de la montaña. En sus alrededores se ubican varias fuentes que riegan a través de la alberca y por las acequias, al huerto y los bancales de frutales, especialmente de cerezos, que algunos casos se desarrollan junto a los pinsapos. No muy lejos del rancho se ubica la fuente de los Algarabeos, que también le ha dado nombre a este sector de la cañada de la Encina, cuya cabecera aún se conoce con el topónimo de Arenitas.

La presencia de galena antimonial en el lugar conocido como barranco del Infierno o cañada de la Encina, fue el motivo de que en tiempos de Felipe V se explotaran estas minas llamadas de San Eulogio. Paralizadas por los altos costes que suponía su transporte, se decidieron los dueños por instalar a pie de mina, un par de hornos de los que se extraía el plomo y el estaño, que según las crónicas escritas, eran transportados a lomos de caballería hasta la Real Fábrica de Hojalata de San Miguel, en tierras de Júzcar, junto al río Genal. De aquellos tiempos permanecen visibles algunas bocas de mina y catas, mientras las más profundas y peligrosas han sido valladas para evitar accidentes.

Finalmente, la presencia de un horno de míera al finalizar la ruta denota la antigua importancia de la ganadería en la Sierra de las Nieves. De estos curiosos hornos se extraía la míera o alquitrán de una planta abundante como el enebro. Con la miera se curaban las heridas del ganado o se usaba como purgante en las afecciones gástricas del ganado.

Mapas 1051-3.3 y 1051-4.3
Usuario: luis miguel / Modificar ruta
 
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